Lesión del nervio dentario tras un implante: qué hacer

Te pusieron un implante y, al pasar el efecto de la anestesia, el labio, el mentón o la encía siguen dormidos. No es normal: puede tratarse de una lesión del nervio dentario inferior, una de las complicaciones más serias de la cirugía de implantes. Como perito odontológico judicial, te explico qué es, cuándo constituye una negligencia y, sobre todo, qué debes hacer —porque aquí el tiempo juega en tu contra—.

¿Qué es la lesión del nervio dentario?

El nervio dentario inferior (o alveolar inferior) recorre la mandíbula y da sensibilidad al labio inferior, el mentón, las encías y los dientes de ese lado. Durante la colocación de un implante —especialmente en molares y premolares inferiores— o en una extracción complicada, ese nervio puede resultar comprimido, desplazado o seccionado. También puede afectarse el nervio lingual, que da sensibilidad a la lengua.

Síntomas: cómo se nota

  • Parestesia: hormigueo o sensación de «acorchamiento».
  • Hipoestesia / anestesia: sensibilidad reducida o pérdida total en labio, mentón o encía.
  • Disestesia: sensaciones desagradables o dolor.
  • Dificultades funcionales: al hablar, comer, beber o afeitarse; babeo o morderse el labio sin notarlo.

¿Es siempre una negligencia?

No. La lesión nerviosa es un riesgo conocido de la cirugía, y por sí sola no implica mala praxis. Pero sí hay negligencia cuando concurre alguno de estos factores:

  • Planificación deficiente: colocar el implante sin un CBCT (escáner 3D) o sin respetar la distancia de seguridad al conducto dentario.
  • Implante mal posicionado o demasiado largo, que invade el trayecto del nervio.
  • Falta de consentimiento informado sobre este riesgo concreto.
  • No actuar a tiempo: no retirar o ajustar el implante cuando aparecen los primeros síntomas.

Determinar si se respetó la lex artis es precisamente la función del informe pericial odontológico.

¿Es reversible? El tiempo importa

Dra. Elia Rodríguez, perito odontológico en Sevilla, explorando una posible lesión del nervio dentario
Ante una parestesia, una valoración precoz puede evitar que la secuela se vuelva permanente.

Muchas lesiones se recuperan en semanas o meses según el grado de daño. Pero si la afectación persiste más de 6-12 meses, suele consolidarse como secuela permanente. Por eso es clave actuar pronto: si un implante está comprimiendo el nervio, retirarlo o reposicionarlo a tiempo puede ser la diferencia entre recuperar la sensibilidad o no. No esperes a «ver si se pasa».

Qué hacer si te ha pasado

  1. Comunícalo de inmediato a tu dentista y deja constancia por escrito de los síntomas y la fecha.
  2. Solicita un CBCT (escáner 3D) que muestre la relación del implante con el conducto dentario.
  3. Reúne tu documentación: historia clínica, radiografías previas y presupuestos.
  4. Pide una valoración pericial cuanto antes para saber si hubo mala praxis y cuantificar el daño.

Te explico el proceso de reclamación en la página de negligencia dental, o puedes solicitar una valoración gratuita de tu caso.

¿Cuánto se puede reclamar?

La parestesia o anestesia del nervio dentario es una secuela puntuable en el baremo de la Ley 35/2015, y una lesión permanente —sobre todo en personas jóvenes— alcanza valoraciones elevadas, a las que se suman el perjuicio estético, los tratamientos necesarios y el daño moral. Puedes ver cómo se calcula en el artículo sobre la indemnización por negligencia dental.

Preguntas frecuentes

¿El adormecimiento del labio se cura?

Muchas lesiones se recuperan en semanas o meses. Si persiste más de 6-12 meses, suele ser permanente. Actuar pronto (incluso retirar el implante) puede ayudar.

¿Toda lesión nerviosa es negligencia?

No. Es un riesgo conocido. Hay negligencia si hubo mala planificación (sin CBCT), técnica inadecuada, falta de consentimiento o no se actuó a tiempo.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar?

El plazo cuenta desde la estabilización de la secuela; en vía civil contractual, 5 años (art. 1964 CC). Mejor valorar el caso cuanto antes.

¿Qué pruebas necesito?

Historia clínica, radiografías y un CBCT que muestre la relación del implante con el nervio, además del informe pericial.

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